con lo subido anteriormente y varias cosas mas que agregue doy por terminado mi proyecyo...buena experiencia. Al principio pense que seria un poc denso revisar tanto el texto, pero me di cuenta que siempre se encuentra algo diferente para modificar o agregar.
Hasta mañana!
Seize de moment
lunes, 29 de agosto de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
...
Todo andaba bien con María Elisa, seguí compartiendo varios de mis sueños con ella…pero cada vez eran más raros. Y esto fue porque Sebastian, su actual novio, empezó a aparecer en ellos. Para mi no era tan extraño, no era la primera vez que soñaba con él.
Entre todos mis sueños con Sebastian, hubo uno que me hizo recordar viejos momentos. No solo viejos momentos sino también momentos secretos, momentos ocultos, momentos perfectamente disimulados. Y por supuesto…momentos inolvidables.
Por lo que parecía nos encontrábamos en un bar de San Vicente. También estaba María Elisa con un grupo de amigos y amigas que compartíamos. Yo era la camarera del bar, iba y venía con bandejas, atendía a mis conocidos y a la demás gente. Recorría el lugar bailando al ritmo de la música repartiendo vasos, tragos y botellas. Se me veía muy contenta y entusiasmada y esto era porque él estaba ahí.
Cruzábamos miradas, nos sonreíamos y me preguntaba si alguien se daría cuenta de esas apasionadas secuencias. A todo esto, los demás se divertían brindaban, charlaban y algunos se paraban a bailar.
domingo, 21 de agosto de 2011
Holaaa! Ayer fui a ver una obra a un teatro en Palermo, se llamaba “Myosotis, la planta”…lo comento porque de casualidad tocaba el tema de los sueños y mientras veía la obra pensé que podría aportar algo a este proyecto…En breves voy a subir un poco mas del texto, ya que me falta contar el conflicto que se genera en la historia y así poder darle finalmente un cierre…
Saludos y en breves vuelvo a aparecer!!!
lunes, 15 de agosto de 2011
MIEDO,Raymond Carver
MIEDOMiedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.Miedo de quedarme dormido durante la noche.Miedo de no poder dormir.Miedo de que el pasado regrese.Miedo de que el presente tome vuelo.Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.Miedo a las tormentas eléctricas.Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.¡Miedo a la ansiedad!Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.Miedo de quedarme sin dinero.Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.Miedo a los perfiles psicológicos.Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.Miedo a la confusión.Miedo a que este día termine con una nota triste.Miedo a despertarme y ver que te has ido.Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.Miedo a la muerte.Miedo a vivir demasiado tiempo.Miedo a la muerte.Ya dije eso.
Proceso, con mas profundidad
Como dije anteriormente, el texto de Carver “¿Por qué no bailan?”, me gusto mucho. Por esta razón leí otro de sus textos y un poema. El texto se llama “Si me necesitas, llámame” y el poema “Miedo”.
Por otro lado hojeé un poco de su biografía. Carver fue alcohólico buena parte de su vida y el alcohol es un elemento que pude ver en dos de sus historias. En “¿Por qué no bailan?” uno de sus personajes está constantemente tomando whisky, luego le comparte a los otros dos y finalmente los tres personajes terminan bailando borrachos.
Aparte de esto, cuando uno termina de leer el texto queda un poco desorientado. De por si la historia es un poco rara y uno presiente que hay algo que no se està contando. Entonces, el autor no narra para resolver ni para volver a una realidad. Se muestran cosas que no podemos unir y la narración se vuelve un poco tensa.
En el cuento “Si necesitas, llámame” la historia trata de una pareja, Dan y Nancy, la cual estaba en un momento de crisis dado que ambos mantenían una relación paralela con otra persona: amantes. Por esta razón deciden pasar tres meses solos en una casa alquilada al norte de California, dejando a su hijo con la madre de Nancy.
La reconciliación no se logra del todo. El lector puede interpretar que de alguna manera la pareja vuelve a encontrarse y, poco a poco, a unirse en la escena en la que se sientan frente a la chimenea a charlar mientras toman café y escuchan la radio (no es detalle menor aclarar que luego de eso hacen el amor). Todo esto sucede después de un episodio con caballos blancos, episodio raro y en donde, a mi criterio, podemos ver “el toque Carver”. ¿Acaso estos caballos blancos habían sido pie para que ambos se relajaran y dejaran de lado la fea situación en la que estaban o simplemente fue algo más?
El alcohol aparece pero no literalmente. Con esto quiere decir que no se encuentran botellas de whisky ni de cerveza. Pero Nancy menciona sentirse borracha y expresa no saber bien cómo es, a pesar de esto aclara que se siente bien.
El final es bastante singular: Nancy regresa con su hijo y su madre, mientras Dan opta por quedarse en la casa alquilada y llamar a Susan, su amante.
Sin embargo, en la despedida yo interpreté que hay una especie de reconciliación. Se van a extrañar, se abrazan y hasta recuerdan las cartas que se mandaban de jóvenes. Entonces, había servido.
Ya descubriendo un poco más del estilo Carver, querría incluirlo en mi proyecto narrativo. No encontré historias sobre sueños, ni nada que a ellos haga referencia. Pero mi idea es incluir en mi texto un poco de esto, como me recomendaron deberia surgir un conflicto en mi historia... asi que en eso estoy...y darle un final no tan convencional.
Hasta mañana!
Hasta mañana!
martes, 2 de agosto de 2011
Proyecto... continuaaaa
Para muchos puede ser algo más, sin importancia ni trascendencia. Pero para mí, jamás pasan desapercibidos. Es que dicen mucho, es que pasan cosas y no otras, es que aparecen personajes extraños y hasta a veces irreales, es que me traen muchos recuerdos y me dejan pensando…los sueños no son una simple secuencia de cosas que suceden mientras dormimos, tienen algo…
Claro que no a todos les ocurre lo mismo respecto a esto. Un buen ejemplo es mi vecina María Elisa. Fuimos amigas desde muy pequeñas, desde que me mude al barrio de San Vicente. Viví muchas cosas con ella., todas las tardes nos juntábamos a merendar, a chusmear, salíamos a andar en bicicleta o a dar vueltas por la plaza mientras comíamos golosinas.
Ya con 22 años cada una, yo con algunos meses más, no compartimos estas mismas cosas, pero si nos seguimos viendo debes en cuando para tomar un café y charlar. Estas veces en Buenos Aires.
Recordando nuestra amistad no puedo dejar de recapitular las innumerables veces que vino o fui a dormir a su casa, o los cientos de campamentos que organizábamos en el jardín de la mía. Cada vez que me despertaba le preguntaba: “¿Y soñaste? ¿Qué soñaste? Si es bueno intenta contármelo antes de desayunar así se te cumple”. Y ella siempre muy superada y con su mejor cara de aburrida me decía: “Nada, no soñé nada… no se porque le das tanta importancia…pasa mientras dormimos ni siquiera tendrías que recordarlos.”
Lo que ella no sabía es que siempre soñamos y según dicen, cada sueño dura un segundo y tenemos miles de ellos en nuestras largas horas de reposo.
Me causa gracia recordarlo, yo siempre tan atenta cada vez que me iba a dormir, con tanta fascinación y María Elisa ni lo pensaba.
En fin, no solo estoy rememorando esto porque era algo que me sorprendía, sino también, porque últimamente no paro de soñar con ella. Primero llegue a pensar que algo malo le había pasado, que estaba enferma o que había muerto. Pero no, nada de eso había sucedido porque hacia menos de dos semanas que había hablado con ella por teléfono.
No siempre soñaba con lo mismo, a veces María Elisa era la protagonista del sueño y se mezclaba con otros personajes que nada tenían que ver con ella, pero si conmigo. Otras veces simplemente pasaba por atrás de la escena importante y en algunas pocas ocasiones mis sueños me mostraban las viejas épocas que disfrute en el barrio con mi amiga.
Mi ojos comienzan a moverse cada vez con menos frecuencia, todo en mi cuerpo se enlentece, siento que me estoy durmiendo, siento que me voy cayendo. Mis ojos se cerraron por completo, el inconciente se despierta, la realidad se distorsiona y comienzo a percibir cosas que no existen. Una vez más la veo a María Elisa, las imágenes cambian rápidamente…son raras, tan reales y vividas que dudo si estoy dormida o despierta. Se fusionan diferentes personas, lugares, épocas, edades, todo de manera discontinua y sin sentido.
Esta vez María Elisa llora y grita, me pide ayuda desesperada. No puedo entender que es lo que sucede, no sé como ayudarla…poco a poco se va alejando, pero ahora la noto enojada. La quiero ir a buscar pero me quedo pasmada mirando como desaparece por las calles. Por lo que se ve son las viejas veredas de San Vicente, puedo ver la plaza pero con gente de otros países…extranjeros… ¿Por qué hay extranjeros en San Vicente?
No siento estar dormida, al contrario…yo manejo mi propio sueño. Me desperté.
Que sensación tan rara, ¿sentir que puedo manejar mi propio sueño? Inmediatamente a que eso sucediera mis ojos se abrieron. Lo recuerdo todo, fue corto pero me quedé preocupada. Pensé en llamarla a María Elisa, pero a ella no le importaría. Además, hacia pocos días me había mandando un mail contando que emprendería un viaje a Centroamérica con su novio, en busca de una reconciliación. No tenía sentido contarle sobre esto.
Decidí entonces, dejarlo pasar y cada vez que vuelva a soñar… dejarme llevar. Y si sentía de nuevo esa sensación de control, dejarla fluir…
Así fue, varias noches seguidas seguí soñando con María Elisa, entre muchas otras cosas. La particularidad de todos estos sueños fue que podía hacer lo que yo quisiera en cada uno de ellos: viaje a lugares impensados, pude volar, conocí a mis abuelos, envevejecì, le cambié el color al cielo, fracasé como modelo, me casé, le descubrí la cura al cáncer, fui famosa, tuve una banda de rock, volví a la niñez y hasta conocí la muerte. Sueños ilimitados pero vigilados.
Si, vigilados…a pesar de que yo dormía, en los sueños estaba bien despierta. No pasaban cosas que yo no quisiera, me encontraba con gente y evitaba a otra, todo se daba a mi gusto. Podría verse un poco aburrido, pero no lo era, incluso era más emocionante. Me entretenía ver la cantidad de cosas que podría armar y desarmar.
De ahí que en uno de mis sueños se me ocurrió volver a ser pequeña y revivir las placenteras tardes con María Elisa. Las dos estábamos andando en bicicleta por la plaza Mariano Moreno y comiendo girasoles tostados que guardábamos en el bolsillo de la campera. Era una tarde de primavera, un poco fría para ser esa época del año. Pasábamos por mi casa, saludábamos a mi mama que barría la vereda y a mi abuelo que estaba sentado en su silla disfrutando la tarde. Después de una larga marcha, conducíamos hasta la casa de la prima de María, Berta. Ella había muerto hacia varios años ya, pero no podía no estar en este sueño, en esta típica tarde en San Vicente. Siempre con una sonrisa, tan animada y chistosa. La visitábamos y ella nos esperaba con su tradicional tarta de coco. Caía la tarde y terminábamos el recorrido, cada una en su casa.
Lindo sueño.
A la mañana siguiente, me llega un mail de María Elisa:
¡Hola amiga! ¿Cómo anda Buenos Aires? Yo la estoy pasando muy bien con Sebas, ahora estamos en Costa Rica. Llego en un par de días, podríamos combinar algo para hacer, tengo muchas cosas que contarte. No me aguante una de ellas…así que te cuento ahora… ¡ayer soñé! ¿Increíble, no? Un sueño hermoso, estábamos las dos en San Vicente paseando en bicicleta, aparecía tu mamà, tu abuelo y ¡hasta Berta! Me puso muy contenta volver a verla, si bien fue un sueño, me sentí muy cerca de ella. No tengo mucho tiempo, pero en cuanto nos veamos te cuento cada detalle de mi primer sueño. Buen comienzo ¿no?
¡Te mando un beso grande, Chau!
Si el sueño con María me había gusto, para esto no tenia palabras. Por primera vez mi amiga había soñado, soñó mi sueño, ¿la habré hecho soñar? Le respondí el mail:
¡Increíble pero cierto! Me pone muy contenta, y si…gran comienzo. Así de lindos son los sueños, cumplís deseos, te transportas pasajeramente a otra dimensión, descargas el inconsciente y perdès la razón. Pocas veces vas a poder recogerlos por completo…pero lo que te queda de ellos, es lo que importa.
¡Saludos amiga! Hasta la vuelta…
Continuando la historia apareció el tema del viaje. Propuse que la protagonista y Maria Elisa se "unieran" en un viaje, el sueño. Mientras Maria Elisa viaja realmente, físicamente a Centroamérica...la protagonista se conecta con ella a través del sueño que tienen en común. También de alguna manera la protagonista es "responsable" de que su amiga sueñe...
Quedan sin resolverse algunas cuestiones como las que aparecen en el primer sueño que la protagonista cuenta...no se explica porque aparecen extranjeros en San Vicente ni tampoco porque Maria Elisa lloraba y escapaba... debería resolverse en la narración?
Leí consigna para soñantes del cuadernillo...verdaderamente no se si me pude armar una propia consigna... pero si le hice caso al tema de no contar el viaje completo (por eso intente no explicar el primer sueño ni tampoco porque las dos sueñan lo mismo o porque la protagonista es la encargada de que Maria sueñe)
Por ultimo, cuando empece el párrafo de "Mis sueños comienzan a moverse cada vez con menos..." lo hice de la nada, osea, abrí el word y lo escribí, y así nomas lo uní con lo anterior...no se si quedo muy bien...
Por ahora, hay esto....pretendo ver la película "El origen" haber si se me ocurre algo mas...
besos!
Por ahora, hay esto....pretendo ver la película "El origen" haber si se me ocurre algo mas...
besos!
lunes, 1 de agosto de 2011
Eterno cuarto- Reescrtiura
Aurelia Sisinni
Comisión 52
Claudia Ris
Narración a partir de un elemento del evento cultural al que se asistió – Crear una narración de género ficticio
Individual
Original
El reloj marca las 6:00 AM, una vez más es hora de ir a trabajar. Desde los quince años trabajo en la fábrica de metalurgia y plástico del barrio de Almagro, IMPA. Ya es una rutina, ya es una familia la que encontré en este lugar. De lunes a sábados desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche me ocupo de purificar metales, fundir y solidificar plásticos entre otras cosas. Somos alrededor de cien trabajadores y a pesar de alguna que otra discusión, es un lugar de trabajo muy agradable y confortante…será que sólo somos hombres…
Cualquiera que visite la fábrica creería que es un lugar frío, incómodo y muy ruidoso. Posiblemente lo sea, pero me bastan mis 38 años de trabajo para pensar completamente lo opuesto.
Me toma un tiempo llegar al IMPA, serán entre una hora y dos las que tengo de viaje. Voy entretenido, pensando, recordándola siempre a ella. ¿Cómo es que se fue? ¿Por qué no está más? Es todo tan insólito y misterioso, no encuentro y jamás encontré una respuesta para esto. Es que fue hace dos años cuando decidí traer a mi hija Julieta a conocer la fábrica. Estuve con ella durante todo ese día; conoció y recorrió la fábrica una y otra vez, pero se hicieron las nueve de la noche y nunca apareció...
Mientras papá trabaja podría dar un par de vueltas, no me voy a quedar todo el día acá sentada mirando. Según el mapa de la fábrica hay varios pisos…voy a empezar a recorrer. Esto es enorme, ¿Cuántos cuartos habrá en total en todo IMPA? va a ser muy fácil que me pierda, tendría que avisarle a papá por donde voy a estar…pero mejor no molestarlo…vuelvo en un rato a la puerta de entrada y tema solucionado.
Finalmente entre tantos sitios para explorar me decidí. Este lugar es increíble, cuántas cosas para jugar y entretenerme… creo que puedo pasarme horas en este cuarto. Desde las enormes maderas hasta los tornillos más pequeños son útiles para empezar a transformarlo. Empecé con las piezas de mármol y un par de tablas para armar algunas mesas. Las tuercas y los pernos me sirvieron para hacer ruido, mucho ruido…pude armar unas maracas. Seguí buscando cosas, descubrí unas planchas de corcho que se veían muy aburridas…necesitaban un poco de color. Después de husmear por varios cajones tres tarros de pintura aparecieron en uno de ellos: uno rojo, otro amarillo y el último verde, alcanzaban. Me choqué con unas rejillas de metal…las desarmé, las pinté y las colgué…era importante que la habitación termine bien decorada. Todo estaba quedando muy bien, pero se seguía viendo un poco sucio. Barrí el piso y luego le quité el polvillo a las cosas que había creado.
Empecé a oír ruidos…alguien se estaba acercando. Tocaron la puerta.
-¿Quién es?- dije.
-Facundo, el hijo de Raúl- respondió.
-¿Raúl?- pregunté sorprendida.
-Sí, el que trabaja en el segundo piso con la máquina de aluminio ¿Puedo pasar?
-Sí pasá, pero cuidado con los tarros de pintura.
Facundo entró al cuarto; no lo conocía, pero parecía simpático y creo que tenía alrededor de 15 años, como yo. Me ayudó a armar un par de sillas y a colgar unas torres que había inventado con unos discos de plástico. Era más alto y más fuerte que yo, así que colaboró mucho con el armado del cuarto, hasta conectó un par de cables para poder iluminar mejor la pieza.
-Gracias, estaba un poco aburrida recorriendo la fábrica y descubrí este lugar.
-Quedó muy bien… ¿venís seguido?
-No, hoy la conocí. Está buena, me gusta…seguro venga más seguido.
-Yo vengo siempre, a veces ayudo a mi papá y otras me la paso yendo de piso en piso. ¿Vivís cerca?
- No, tengo como una hora o más de viaje…pero quería conocer el lugar de trabajo de mi papá, así que no dude en venir en cuanto me invito. Y…ya que tanto conoces me vas a poder ayudar a seguir ideando el cuarto.
-Claro que sí, cuando quieras.
Cerré la puerta y Facundo me acompañó a buscar a mi papá. Dimos muchas vueltas, las maquinas ya no hacían ruido, el día de trabajo parecía haber finalizado.
No sé bien qué hora era, pero realmente, para mí, el tiempo no había pasado.
Encontré a papá, estaba caminando hacia la puerta con destino a casa. -¿Vamos? Facundo viene con nosotros, su papá se fue y mejor que no vuelva solo-, le dije. Me miró sorprendido y se le pusieron los ojos llorosos. Su mirada era muy extraña, estaba emocionado, extrañado y hasta desconcertado...su cara de asombro me asustó, era como si no me reconociera o no entendiera lo que estaba pasando.
No me preocupé, cosas de padres, y seguimos caminando hacia la salida.
Ese cuarto de la fábrica que nadie valoraba y todos ignoraban tenía, en realidad, mucho más valor del que todos creían. Sólo una niña supo descubrirlo y dejarse atrapar por sus encantos escondidos, encantos que detenían el tiempo. Habrán sido las ganas de crear de esta pequeña, la iniciativa y el entusiasmo, los que dieron lugar a este nuevo mundo en la sencilla habitación.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)