viernes, 26 de agosto de 2011

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Todo andaba bien con María Elisa, seguí compartiendo varios de mis sueños con ella…pero cada vez eran más raros. Y esto fue porque Sebastian, su actual novio, empezó a aparecer en ellos. Para mi no era tan extraño, no era la primera vez que soñaba con él.
Entre todos mis sueños con Sebastian, hubo uno que me hizo recordar viejos momentos. No solo viejos momentos sino también momentos secretos, momentos ocultos, momentos perfectamente disimulados. Y por supuesto…momentos inolvidables.
Por lo que parecía nos encontrábamos en un bar de San Vicente. También estaba María Elisa con un grupo de amigos y amigas que compartíamos. Yo era la camarera del bar, iba y venía con bandejas, atendía a mis conocidos y a la demás gente. Recorría el lugar bailando al ritmo de la música repartiendo vasos, tragos y botellas. Se me veía muy contenta y entusiasmada y esto era porque él estaba ahí.
Cruzábamos miradas, nos sonreíamos y me preguntaba si alguien se daría cuenta de esas apasionadas secuencias. A todo esto, los demás se divertían brindaban, charlaban y algunos se paraban a bailar.

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